Cabalgata de una hora
Una hora basta para entender por qué la gente regresa. Conoces a tu caballo por su nombre, Roberto revisa tus estribos, y el portón del rancho se abre hacia el campo.
El sendero cruza mezquites y nopales, pasa junto a bardas de adobe y ganado pastando, con la sierra al fondo. Tu caballo conoce esta tierra mejor que nadie. No necesitas experiencia. Necesitas una hora.
Cabalgamos con una a cuatro personas, nunca más. Si vienes tú solo o sola, adelante. Muchos lugares no aceptan a un solo jinete. Nosotros sí.
Vinimos por una cabalgata y nos fuimos con amigos para toda la vida.
La gente más amable, y caballos queridos como familia.